¿Les gusta el sol a los periquitos?

periquito encima de una jaula al sol

¿Les gusta el sol a los periquitos? Muchas personas que tienen estas aves se hacen esta pregunta al ver a sus periquitos asomándose por la ventana o buscando ese rinconcito iluminado de la casa. En la crianza de periquitos es común observar que, efectivamente, a los periquitos les gusta el sol en cierta medida. Estos pequeños loros provienen de regiones semiáridas de Australia, donde están acostumbrados a largos ratos de luz solar. Por eso, no es de extrañar que disfruten de un baño de sol suave.

Un periquito azul descansa al sol sobre el brazo de su dueña, disfrutando de un momento cálido y tranquilo.
Un periquito azul descansa al sol sobre el brazo de su dueña, disfrutando de un momento cálido y tranquilo.

Un periquito relajado puede pasar minutos acomodado en su percha preferida, con las plumitas ahuecadas y los ojitos entornados mientras toma el sol de la mañana. Esta escena, además de entrañable, nos muestra la estrecha relación que hay entre los periquitos y la luz solar: el sol les brinda calor, bienestar y forma parte de su rutina natural diaria. En este artículo exploraremos por qué el sol es importante para ellos, cómo beneficia su salud, algunos consejos prácticos basados en anécdotas de cuidadores, las precauciones necesarias al exponerlos al sol y, en definitiva, la importancia del sol en la vida de los periquitos.

Grupo de periquitos australianos salvajes (Melopsittacus undulatus) tomando agua en su hábitat bajo el sol del desierto.
Grupo de periquitos australianos salvajes (Melopsittacus undulatus) tomando agua en su hábitat bajo el sol del desierto.
De qué vamos a hablar...

Beneficios científicos de la luz solar

Más allá de la comodidad, la exposición moderada al sol aporta beneficios científicos y de salud a los periquitos. La luz solar directa (no filtrada por vidrios) permite que estas aves sinteticen vitamina D3, nutriente esencial para su desarrollo óseo y bienestar general

¿Cómo ocurre esto? Los periquitos, al igual que muchas aves, cuentan con una glándula uropigial (ubicada en la base de la cola) que produce precursores de vitamina D. Cuando pasan tiempo bajo los rayos ultravioleta del sol (UVB), esos precursores se transforman en vitamina D3 activa, la cual es ingerida por el ave durante el acicalamiento de sus plumas

Gracias a este proceso natural, el periquito puede absorber el calcio de su dieta adecuadamente y mantener huesos fuertes. Además, la luz del sol contribuye a regular el reloj biológico de los periquitos: al ser animales diurnos, la claridad les indica cuándo es hora de estar activos y jugar, y la disminución de luz al atardecer les señala que es momento de descansar.

Por otro lado, se ha observado que la luz solar mejora su estado de ánimo y vitalidad; bajo una iluminación natural adecuada, suelen mostrarse más alegres, cantar con más entusiasmo y lucir colores de plumaje más vibrantes. En la naturaleza, enormes bandadas de periquitos australianos viven bajo el intenso sol del outback, adaptados a altas temperaturas y aprovechando las mañanas para activarse.

Esta adaptación natural nos indica que un periquito en casa también necesita algo de sol para estar saludable. De hecho, todos los pájaros se benefician de recibir luz solar natural de manera controlada, ya que ninguna lámpara artificial recrea al 100% las cualidades del sol. Por ello, brindarles acceso a unos minutos de sol directo (o a luz UV especial para aves) varias veces a la semana puede marcar una gran diferencia en su salud y felicidad.

Curioso periquito verde inspeccionando una maceta iluminada por el sol en casa, una escena común en la crianza de estas aves que adoran explorar los rincones soleados.
Curioso periquito verde inspeccionando una maceta iluminada por el sol en casa, una escena común en la crianza de estas aves que adoran explorar los rincones soleados.

Anécdotas y consejos prácticos

En la experiencia de muchos cuidadores, los periquitos demuestran activamente su gusto por el sol con pequeños rituales diarios. Por ejemplo, Lola, una periquita de una amiga, comienza cada mañana buscando el rayo de sol que entra por la ventana y se acomoda justo allí. Abre ligeramente sus alitas, eriza las plumas de la espalda y cierra los ojos en lo que claramente es su momento de “spa” matutino.

Este tipo de comportamiento anecdótico confirma que, efectivamente, a los periquitos les gusta el sol.

Otros dueños cuentan que sus aves, al sacarles la jaula al balcón un rato, comienzan a cantar y a parlotear con más energía, estimuladas por los estímulos naturales del exterior.

Un consejo práctico en la crianza de periquitos es aprovechar las horas de sol suave (temprano en la mañana o a media tarde) para que tu mascota tome un “baño de sol”. Puedes colocar su jaula cerca de una ventana abierta o en un patio donde alcance el sol indirecto, siempre supervisando su comportamiento.

Verás que muchos periquitos extienden una ala a la vez hacia el sol, como si quisieran broncearse por lados – un comportamiento tierno y divertido a la vez. También es común que aprovechen esos momentos para acicalarse, estirar las patitas y asearse con calma.

Algunos incluso se animan a chapotear en un platito con agua tibia si se los ofreces durante su rato al sol, combinando así sol y baño para su mayor deleite. Estas anécdotas y prácticas cotidianas muestran que incorporar un poco de sol en la rutina de nuestras aves es enriquecedor. No solo imita su entorno natural, sino que también las mantiene activas, entretenidas y puede estrechar el vínculo con sus dueños (¡observar juntos a tu periquito disfrutando del sol es una gran experiencia para ambos!).

En resumen, en la crianza de periquitos es muy recomendable permitirles disfrutar del sol de forma segura, ya que esto contribuye a que sean aves más felices y sanas.

Periquito verde y amarillo disfrutando en su jaula; es importante asegurar que parte de la jaula quede en sombra cuando los exponemos al sol.
Periquito verde y amarillo disfrutando en su jaula; es importante asegurar que parte de la jaula quede en sombra cuando los exponemos al sol.

Precauciones al tomar el sol

Aunque el sol es beneficioso, debemos tomar precauciones para que nuestros periquitos estén seguros y cómodos. Primero, la moderación es clave: demasiado sol o calor intenso pueden ser perjudiciales. Si vas a sacar la jaula al exterior, asegúrate de que siempre haya una zona de sombra disponible en la jaula para que el periquito pueda elegir refugiarse del sol cuando lo desee.

Una regla práctica es que solo parte de la jaula esté bajo el sol directo mientras el resto quede a la sombra; así el propio pájaro regulará cuánto sol toma. Evita exponerlos al sol fuerte del mediodía o a temperaturas superiores a ~30°C, ya que el calor extremo puede causar golpe de calor o deshidratación en estas aves. Si notas que tu periquito jadea con el pico abierto, tiene las alas separadas del cuerpo o está muy inquieto mientras está al sol, es señal de que tiene calor y debes llevarlo a un lugar más fresco de inmediato.

Siempre deja agua fresca a su disposición, especialmente durante sus baños de sol, para que pueda beber y refrescarse (muchos aprovechan para darse un chapuzón si tienen dónde hacerlo). Ten en cuenta también la seguridad: si colocas la jaula afuera, verifica que esté bien cerrada para prevenir fugas y fuera del alcance de posibles depredadores o sustos (gatos del vecindario, aves rapaces, etc.). Nunca dejes a tu periquito sin supervisión directa bajo el sol, sobre todo si está fuera de casa. Si prefieres que tome el sol directamente sin el filtro de la ventana, puedes usar una transportín o jaula portátil bien segura y quedarte cerca observándolo.

Por último, recuerda que el vidrio de las ventanas filtra gran parte de la radiación UVB beneficiosa; por eso, si tu periquito solo recibe sol a través de la ventana cerrada, obtendrá calor y luz visible pero no vitamina D. En ese caso, considera sacarlo unos minutos afuera de vez en cuando, o proporcionarle una lámpara especial de espectro UV para aves. Con estas precauciones en mente, tu periquito podrá disfrutar del sol de forma segura y saludable, evitando cualquier riesgo.

 

Un periquito verde recibe cariño de su dueño tras haber disfrutado de un rato de sol; la luz solar, con cuidado, mejora la vida de estas adorables aves.
Un periquito verde recibe cariño de su dueño tras haber disfrutado de un rato de sol; la luz solar, con cuidado, mejora la vida de estas adorables aves.

¿Les gusta el sol a los periquitos?

En conclusión, a los periquitos les gusta el sol y este juega un papel importante en su vida. La luz solar no solo les proporciona calor y comodidad, sino que también es una fuente natural de bienestar físico (favoreciendo procesos corporales como la síntesis de vitamina D3) y mental (estimulando su actividad y buen humor). Al incorporar el sol en la rutina de nuestros periquitos de forma responsable —ya sea dejándolos asomarse por la ventana en las mañanas o sacándolos al patio bajo supervisión— estamos contribuyendo positivamente a su calidad de vida. Como dueños, al verlo es fácil darse cuenta: un periquito que toma el sol de vez en cuando es un ave más activa, que luce un plumaje saludable y que demuestra comportamientos naturales de felicidad, como el acicalarse placenteramente o cantar con entusiasmo.

Por supuesto, siempre cuidando de no excedernos y de protegerlo del calor excesivo, el sol puede ser uno de los mejores aliados en la crianza de periquitos feliz y exitosa. En resumen, sí: un periquito que disfruta de baños de sol moderados y seguros será un periquito más sano y contento. ¡Démosles entonces ese gustito de sol, con cariño y precaución, para que nuestros pequeños amigos alados sigan alegrándonos cada día con su vitalidad y colorido!

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